Semana 502_TIERRAS RARAS

TIERRAS RARAS

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TIERRAS RARAS 〰️

con obra de Andrea Moreira, Chay Velasco, José Espinoza Avecillas, Fernando Falconí, David Moncayo (monnav), David Barberán (j0dk), Enrique Landívar, Jimmy Lara, Gabriel Arroyo, Instituto Ecuatoriano del Chapeteo, Syl Quezada, Marivi Suárez, Dr. Rupert von Mandrake y Iván Basurto D.

Estudiantes 2da Cohorte Maestría en Artes Visuales y Nuevos Medios, Universidad de las Artes.

acompañamiento curatorial de Cristian Villavicencio y Giada Lusardi,

en Mz 14, Museo Nahim Isaías, El Telégrafo y Biblioteca de las Artes

Guayaquil, Ecuador

del 5 al 27 de marzo, 2026

 
 

Habitamos sistemas cuya escala —ecológica, política, tecnológica— excede nuestra capacidad de comprensión. Nos movemos dentro de mareas de datos, economías extractivas y paisajes transformados por procesos que rara vez vemos en su totalidad. Las 12 propuestas que se presentan en esta exposición no intentan explicar esas estructuras, sino señalar sus fluctuaciones, capturar sus destellos, interferencias, y resonancias de manera autónoma para luego reconocer que hemos estado terraformando.

Hay elementos invisibles pero esenciales, minerales dispersos que sostienen la tecnología, activan la circulación de información y agitan las infraestructuras digitales. Aunque no siempre perceptibles, son imprescindibles para el funcionamiento de los sistemas informáticos. Esta muestra toma esa característica primordial, como metáfora para pensar las conexiones subyacentes que configuran nuestra experiencia del mundo.

Vistas de exposición, TIERRAS RARAS, 2026

 

Estos proyectos convergen bajo tierra, como un ecosistema, donde el micelio se expande como una red de filamentos microscópicos que conecta raíces, intercambia nutrientes y puede redistribuir energía en todo un bosque. Inspirados en esta inteligencia relacional,algunas obras plantean entender el espacio expositivo como un entramado vivo: una comunidad de nodos heterotópicos que interactúan desde sus propias reglas, pero que permanecen vinculados por afinidades sensibles, identitarias y vernaculares.

Otras propuestas dialogan con la variación mínima, como una épsilon, la alteración casi imperceptible que modifica la totalidad del sistema, lo pequeño da forma, constituye el tejido. Las obras aquí reunidas operan como gestos sutiles que introducen desviaciones, interferencias y resonancias en la trama mayor. No transforman el sistema desde la monumentalidad, sino desde la vibración.

 

Vistas de exposición, TIERRAS RARAS, 2026

 

Lo biológico y lo digital, lo local y lo remoto, lo íntimo y lo geopolítico se entrelazan. Así como las tierras raras sostienen la infraestructura tecnológica global, las fuerzas invisibles —afectivas, materiales, energéticas— sostienen nuestras formas de habitar el presente. El espectador es un participante de estas ramificaciones. Su desplazamiento activa conexiones, completa circuitos, genera nuevos datos y lecturas. La inteligencia emerge de la relación, no del aislamiento. 

 

Vistas de exposición, TIERRAS RARAS, 2026

 

TIERRAS RARAS experimenta la coexistencia: un territorio que se sostiene en lo invisible, donde cada obra funciona como un nodo palpitante dentro de un universo más complejo. Si el todo es imposible de abarcar, nos queda la sensibilidad para percibir sus ecos. Nos queda la posibilidad de encarnar la complejidad y reconocer que somos, simultáneamente, materia y transmisión; superficie y subsuelo. 

Doreen Ríos

Curadora, investigadora y docente especializada en cultura digital.

https://doreenrios.com
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