Semana 507_1 Stitched Cosmos

con obra de Jennifer West

curaduría por Francesco Urbano Ragazzi

en Universidad Ca’ Foscari

del 6 de mayo al 7 de julio 2026

 

Vista de exposición de Stitched Cosmos en la Universidad Ca’ Foscari, 2026

 

Stitched Cosmos ocupa la planta baja de la sede de la Universidad Ca’ Foscari como un objeto extraño, entrelazándose con la vida estudiantil y transformando la institución en un entorno psicodélico desde el que observar el cosmos. La exposición de Jennifer West forma parte de una serie curada por el dúo Francesco Urbano Ragazzi con motivo de la Bienal de Arte de Venecia desde 2015. Cada entrega se desarrolla en lugares históricos de la ciudad, donde la memoria cultural se entrecruza con las estructuras y los usos de la vida contemporánea.

La serie incluye The Internet Saga, de Jonas Mekas, en el Palazzo Foscari Contarini, que ahora es un restaurante de comida rápida (2015); Hillary: The Hillary Clinton Emails, de Kenneth Goldsmith, en el Cinema Teatro Italia, que ahora es un supermercado (2019); y Adoration, de Pauline Curnier Jardin, en el Convento de las Convertite, que actualmente alberga la prisión de mujeres de Giudecca (2022). Esta serie posiciona a Venecia como un caso paradigmático a través del cual examinar las dinámicas globales de la turistificación y la gentrificación, al tiempo que promueve modelos más sostenibles de producción cultural.

Si los capítulos anteriores se centraron en espacios moldeados por el consumo y el control, esta iteración marca un giro hacia una institución dedicada a la producción y transmisión del conocimiento. En este contexto, Francesco Urbano Ragazzi identifica centros de investigación, como la Universidad Ca' Foscari, como catalizadores de una renovación generacional en curso: lugares donde se cultiva el pensamiento crítico y donde las ciudades y los territorios pueden reimaginar los términos de su propio futuro.

 

Vista de exposición de Stitched Cosmos en la Universidad Ca’ Foscari, 2026

 

Stitched Cosmos supone la primera presentación pública de la investigación que Jennifer West llevó a cabo el año pasado como parte de la Beca de Investigación para Artistas que le otorgó la Institución Smithsonian, el complejo de museos, educación e investigación más grande del mundo. En los meses previos a la exposición, la artista trabajó directamente con materiales de la Colección de Placas Astronómicas, que actualmente se encuentra en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica. Dicha colección consta de más de 500 000 placas de vidrio que contienen imágenes del universo. Preparadas para funcionar como negativos fotográficos, las superficies de estas placas han capturado la luz procedente de galaxias distantes, que ha viajado a través de las lentes de los telescopios, dando forma tangible a distancias de años luz.

Esta técnica fotográfica se utilizó de manera sistemática desde la década de 1870 hasta la de 1990, cuando comenzaron a imponerse las tecnologías de imagen algorítmica. Las placas representan, por lo tanto, un momento crucial en la transición de la producción de imágenes analógicas a la digital, tema central en la trayectoria de tres décadas de la artista.

Sin embargo, la arqueología de la ciencia es solo una dimensión de la investigación de Jennifer West. Cada placa de vidrio lleva también una multitud de anotaciones multicolores que aún hoy son claramente legibles. Estas marcas son el resultado del meticuloso trabajo de las Harvard Astronomical Computers, un grupo de mujeres científicas conocidas por esta denominación en una época en la que el término computadora no se refería a una máquina, sino al cargo de las personas que realizaban cálculos complejos.

 

Vista de exposición de Stitched Cosmos en la Universidad Ca’ Foscari, 2026

 

Contratadas en parte porque su mano de obra era más barata que la de sus homólogos masculinos, estas mujeres llegaron a revolucionar la astrofísica. Desde una posición con poco reconocimiento, desarrollaron un sistema de clasificación de objetos celestes que aún hoy se utiliza en todo el mundo. Al reelaborar los dibujos, las imágenes y las anotaciones realizadas por estas mujeres, Jennifer West rinde homenaje a todas las formas de trabajo femenino que durante mucho tiempo han pasado desapercibidas en la ciencia y otros ámbitos de la cultura.

Durante su estancia en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, Jennifer West se centró en un conjunto de placas fracturadas y dañadas, cuyos datos se habían perdido. Al volver a fotografiar y filmar sus superficies, la artista traslada estas imágenes desgastadas por el tiempo a múltiples medios, reactivándolas y dispersando su energía latente en un campo caleidoscópico de fragmentos en constante proliferación.

Al entrar en la exposición, lx espectador se encuentra con una serie de dípticos luminosos. En conjuntos modulares Hyphen —que suelen usarse para la fotografía de productos— hay una serie de collages en los que estrellas, galaxias y nebulosas se superponen para formar una intrincada cosmología. Estas composiciones establecen un diálogo entre las imágenes grabadas en las pilas de placas de Harvard y las captadas por los telescopios satelitales más avanzados en la actualidad.

Este proceso visual se pone aún más en marcha a través de una serie de animaciones que se muestran en pantallas dispuestas tanto horizontal como verticalmente a lo largo del espacio expositivo y que cuentan con música producida para la ocasión por Open Reel Ensemble, un grupo japonés conocido por crear música con grabaciones en bobina abierta. Además, las proyecciones holográficas aportan una presencia tridimensional a estas sublimes representaciones celestiales.

Por último, la puerta de agua del edificio alberga una monumental instalación cinematográfica, pero ingrávida. En las ventanas de vidrio del fondo del salón hay grandes colchas hechas de tiras de película cosidas en patrones. Fotogramas de 35 y 70 mm, entintados a mano con el sistema de codificación por colores que utilizaban las mujeres calculadoras, se entrecruzan para formar patrones con forma de estrella, un motivo icónico dentro de la tradición estadounidense de las colchas. A medida que la luz natural se filtra a través del vidrio, la obra se refracta en fragmentos de luminosidad. Su refinada artesanía rinde homenaje al meticuloso trabajo de las calculadoras astronómicas de Harvard y transforma el atrio de la universidad en una linterna mágica.

Stitched Cosmos convierte a la Universidad Ca' Foscari en un punto de encuentro entre opuestos. Las obras expuestas muestran tanto la convergencia como la tensión entre distintas estéticas y epistemologías: lo analógico y lo digital, el dibujo y la fotografía, el arte y la ciencia, el trabajo manual y la teoría. Lo que surge es una visión del conocimiento humano que disuelve las fronteras disciplinarias y se compromete con los límites externos del universo conocido.

Doreen Ríos

Curadora, investigadora y docente especializada en cultura digital.

https://doreenrios.com
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