Semana 512_Pixel Pioneers
Pixel Pioneers
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Pixel Pioneers 〰️
con obra de Claudia Hart, Geert Mul, Suzanne Treister, Feng Mengbo, Larry Achiampong, Christopher Kulendran Thomas, Peter Struycken, Nam June Paik, Hoos Blotkamp, Jeroen Jongeleen, Alicia Framis, Maison Margiela & The Fabricant y Suzanne Koopstra
curaduría por Amira Gad
en Museum Boijman Van Beuningen
del 23 de abril al 20 de septiembre, 2026
Claudia Hart, vista de exposición, Empire Failure (2026) y The Rise & Fall of Art and Other Histories (2026)
Según el mito griego, Prometeo le dio el fuego a la humanidad: una chispa que transformó el mundo. El fuego era a la vez una herramienta y una amenaza pues proporcionaba calor, protección y permitía cocinar, pero también podía causar destrucción. El mito de Prometeo se ha invocado en repetidas ocasiones en el pensamiento moderno como una alegoría de la tecnología misma, siendo Karl Marx (1818–1883) uno de lxs más famosxs en hacerlo. El filósofo político y economista alemán alude al fuego como la tecnología más primitiva de la humanidad en su análisis del proceso de trabajo en El capital, volumen I (1867), donde la introducción de las máquinas marca el momento decisivo en que lxs seres humanos comenzaron a mediar y transformar la naturaleza. Durante milenios, hemos abordado la tecnología de manera similar, ya sea para defendernos o para causar estragos. Su uso es una forma de manipular el mundo, de someter los materiales, las fuerzas y los procesos a nuestra voluntad. Sin embargo, la historia de la tecnología en el arte revela un cambio de perspectiva.
Lo que antes se utilizaba como medio de supervivencia, en el arte, se convierte en un medio de creatividad y reflexión. Desde los primeros autómatas mecánicos hasta el video, la electrónica y los sistemas digitales, lxs artistas han explorado la tecnología no solo como una herramienta, sino como un colaborador, una fuente de asombro. La tecnología es una lente a través de la cual investigar la percepción, la sociedad y la humanidad en sí misma. Así como el fuego fue primero dominado y luego ritualizado, la tecnología ha evolucionado de instrumento a lienzo.
Vistas de exposición, Pixel Pioneers, en Museum Boijman Van Beuningen, 2026.
Las obras, que abarcan desde la escultura cinética hasta el video, pasando por instalaciones interactivas y arte digital, demuestran la capacidad humana para aprovechar los sistemas de movimiento, cómputo y redes con fines expresivos. Lxs artistas nunca se han limitado a reproducir el mundo; lo han cuestionado, ampliado e imaginado de manera diferente. La tecnología, en este contexto, no es neutral pues amplifica la imaginación, resalta la interdependencia y replantea el acto mismo de crear.
Para comprender cómo se ha desarrollado la tecnología desde los primeros mitos de la creación hasta la actualidad, resulta útil repasar algunos términos y conceptos clave. El término «mecánica» se refiere a las primeras máquinas y autómatas (máquinas que funcionan por sí mismas) que aprovechaban las fuerzas físicas para realizar acciones. La «electrónica» surgió en el siglo XX, lo que permitió a lxs artistas manipular señales, luz y sonido. Las «computadoras» introdujeron la lógica programable, lo que hizo posibles los procesos iterativos y la experimentación algorítmica. Los enfoques de «sistemas» y «digital» ampliaron esta lógica, creando obras dinámicas, receptivas y conectadas en red. La «tecnología» es la categoría más amplia —cualquier método, sistema o dispositivo aplicado para lograr un propósito—, mientras que lo «digital» hace hincapié en el cálculo simbólico, la programabilidad y la interacción.
Vistas de exposición, Pixel Pioneers, en Museum Boijman Van Beuningen, 2026.
Dentro de este marco, el «píxel» se convierte en una unidad fundamental: un único punto de luz, color o información que, combinado con millones de otros, constituye imágenes, simulaciones y mundos virtuales. Abreviatura de «picture element» (elemento de imagen), un píxel es la unidad más pequeña de una imagen digital. El término surgió en la década de 1960 en el contexto de la imagen digital y la tecnología de video primitiva, y se generalizó en la década de 1970 junto con el desarrollo de los gráficos por computadora.
Pixel Pioneers —que presenta obras de la colección del museo, así como obras recientes— celebra este linaje (o evolución) de diversas innovaciones que definen la era digital, al destacar a artistas que experimentan con las unidades más pequeñas de los sistemas digitales —el «píxel»— y, a través de ellas, exploran infinitas posibilidades de percepción, interacción y expresión.
Vistas de exposición, Pixel Pioneers, en Museum Boijman Van Beuningen, 2026.
Las obras de la exposición nos invitan a reflexionar no solo sobre lo que la tecnología puede hacer, sino también sobre cómo moldea la forma misma en que vemos, imaginamos y habitamos el mundo visual. Ha moldeado de manera fundamental la cultura visual contemporánea. El píxel encarna tanto la precisión como la multiplicidad. Los píxeles son la base de todas las pantallas digitales, desde el cine y la televisión hasta las redes sociales, los videojuegos y los entornos virtuales, y definen la forma en que vemos, nos comunicamos y experimentamos las imágenes hoy en día. En este sentido, el píxel no es solo una unidad técnica, sino también cultural: estructura la percepción, influye en la sensibilidad estética y media la forma en que el arte y la sociedad interactúan en un mundo digital. Desde el fuego de Prometeo hasta los algoritmos, el código y las redes de hoy, vemos una continuidad del ingenio humano: la tecnología ya no es solo un medio para alcanzar un fin, sino un lenguaje, una forma y un espacio de exploración poética y crítica.
Texto por Amira Gad